El clásico apple pie es un símbolo muy arraigado en la gastronomía estadounidense, ligado a su cultura desde que en el siglo XVI los colones ingleses, franceses, y holandeses se llevaran la receta al otro lado del Atlántico.
Aquí podemos disfrutar de él, no tenemos que cruzar al otro lado del charco. Os animo, a que siguiendo mi receta, os pongáis el delantal y dejéis a todos con la boca abierta. Garantizo que siempre que lo he hecho ha triunfado y encantado a todo el mundo.
Ingredientes para un molde bajo de unos 23 cm de diámetro como este:
Para la masa quebrada:
- 400 gr de harina.
- 200 gr de mantequilla muy fría cortada en daditos.
- Una pizca de sal, y si queremos un poco de azúcar glass para que la masa nos quede algo dulce.
- 80 a 100 gr de agua muy fría, agua helada. Pero no congelada.
Para el relleno:
- 1 kg de manzanas reinetas o manzanas de una variedad ácida.
- 100 gr de azúcar normal.
- 100 gr de azúcar moreno.
- Una pizca de sal.
- Media cucharadita de canela molida.
- Media cucharadita de nuez moscada molida.
- Media cucharadita de la ralladura de la cascara de un limón.
- Una cucharada de mantequilla.
- Dos cucharadas de harina.
Lo primero que vamos a hacer es coger un tarro o botella pequeña y llenarlo con el agua e introducirlo en el congelador. Es el agua que vamos a utilizar para la masa. A continuación en un bol vamos a mezclar ayudándonos de las manos el harina con la mantequilla bien fría hasta que tengamos un especie de migas de pan. Después cuando el agua esté muy fría la sacamos del congelador, la vamos incorporando poco a poco a la mezcla anterior y vamos a ir amasando hasta tener una masa algo elástica que se separe de las paredes del recipiente y que no se nos pegue en las manos. Hacemos dos bolas con la misma, más o menos la mitad para una y la otra mitad para la otra, las envolvemos en papel film y las introducimos en la nevera.
Mientras que la masa va cogiendo consistencia en el frigorífico vamos a preparar el relleno. Y también vamos a encender el horno a 200 grados para que se vaya pre calentando. Mezclamos en un bol los dos tipos de azúcar, la canela, la nuez moscada, la ralladura de limón, el pan rallado, y la pizca de sal. Pelamos las manzanas, las quitamos el corazón y las partimos en cuartos para hacer laminas, que vamos a mezclar en el bol dando unas vueltas con toda la mezcla anterior. Introducimos las mezcla de las manzanas con los otros ingredientes en la nevera.
Sacamos nuestra masa y hacemos dos circunferencias superiores al tamaño del molde ayudándonos de un rodillo, y poniendo algo de harina encima de la superficie para trabajar. Tenemos que tener en cuenta que una es para la parte de abajo, por lo que tiene que dar para la base y las paredes del molde y otra es para cerrar nuestra tarta. Forramos el molde con la capa de abajo de la masa y dejamos algo de masa fuera del molde para sellar después. Echamos la mezcla de las manzana y disponemos por encima trocitos de mantequilla.
Tapamos con la otra circunferencia de masa y sellamos los bordes muy bien para que no se nos abra a mitad de la cocción. Hacemos un orificio en el centro de la capa que cubre para que salga el vapor de la cocción en el horno, podemos decorar si queremos y por último pintar con huevo batido para que tenga un color más bonito.
Horneamos unos 50 minutos a 200 º hasta que la masa esté bien dorada. Si vemos que se nos dora demasiado podemos bajar la temperatura del horno.
Se puede comer ya completamente fría, pero si una vez sacada del horno la dejamos templar un poco, está deliciosa en este momento. Y acompañada de un buen helado de vainilla hará que se os salten las lagrimas.
Espero que os guste y os animéis!