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CENA MEXICANA

Son muchas las veces que tenemos unos amigos en casa que han venido a compartir un rato con nosotros, a charlar un rato, a ver un partido, o simplemente a picar algo en nuestra compañía. Y algunas de ellas hemos tirado de unas pizzas o los clásicos picoteos: algo de embutido, unos canapés o cosas del estilo. Pues en esta entrada os enseño una alternativa bastante fácil con la que vais a quedar como auténticos chef! Y además conocedores de la gastronomía internacional. Ahí es na!!

Os propongo una cena mexicana muy clásica: unas fajitas de pollo, unos nachos con salsa de queso y con guacamole, y para terminar unos margaritas. Vayamos por partes:

NACHOS CON SALSA DE QUESO (para unas 4 a 6 personas):


  1. Por supuesto los nachos
  2. 150 gramos de queso cheddar
  3. 1 cucharada de mantequilla
  4. 1 cucharada de harina
  5. Una taza de leche 
  6. Una pizca de pimentón dulce
  7. Sal
Coloca al fuego una cazo y derrite la mantequilla en él. Incorpora la harina y revuelve dejando que la harina se tueste un poco, para que pierda su sabor. Como hacemos cuando vamos a hacer una bechamel. Cuando este ligeramente dorada la harina vierte poco a poco la leche ayudándote de una varilla y removiendo enérgicamente para que no se hagan grumos. Después ralla o pica el queso cheddar y añádelo a la mezcla. Remueve bien hasta que se deshaga por completo. Agrega sal al gusto. Apaga el fuego y añade una pizca de pimentón. Remueve y vuelve a mezclar el pimentón. Antes de servir deja reposar unos minutos.

NACHOS CON GUACAMOLE (para 6 personas):

  1. Nachos
  2. Tres aguacates
  3. Tres cucharadas de tomate maduro picado y previamente pelado
  4. Una cucharadita de cilantro fresco picado (este ingrediente es opcional)
  5. Seis cucharadas de zumo de limón.
  6. 4 cucharadas y media de cebolla picada muy pequeñita
  7. Una pizca de sal. Probamos va en gustos
Pelamos los aguacates, los partimos por la mitad y sacamos el hueso. En un bol o recipiente, chafamos su carne hasta tener un pure basto. Por ejemplo nos podemos ayudar de la herramienta del mortero. Después añadimos el tomate, cebolla, y el cilantro. Incorporamos el zumo de limón y ponemos sal al gusto. Mezclamos con una cuchara ligeramente y listo para tomar.




FAJITAS DE POLLO (para 6 personas):

  1. Dos tortillas de trijo para fajitas por persona
  2. 500 gr de pechugas de pollo
  3. Un par de pimientos medianos verdes, un par amarillos, y un par rojos. Pimientos para asar.
  4. 3 tomates grandes
  5. 150 gramos de cebolla
  6. Una bolsa de queso rallado para fundir
  7. 2 dientes y 1/2 de ajo.
  8. Una guindilla o cayena en polvo.
  9. Pimentón picante
  10. Aceite de oliva
  11. Sal y pimienta
Vamos a empezar cortando los pimientos en tiras un poquito gruesas y la cebolla en tiras finas. Ponemos un par de cucharadas de aceite de oliva y cuando esté caliente vamos a añadir los pimientos y la cebolla. Añadimos un poco de sal y rehogamos bien durante 15 minutos.
Mientras tanto vamos a ir picando las pechugas de pollo en tiras, y ponerles sal y pimienta. Transcurrido el tiempo de las verduras, añadimos a estas el tomate picado y pelado, y dejamos hacerse con las verduras durante 10 minutos más.
En otra sartén ponemos dos cucharadas de aceite de oliva, el ajo pelado y sin picar y la guindilla. Cuando el aceite esté caliente añadimos el pollo que hemos salpimentado. Salteamos durante unos minutos hasta que el pollo este dorado.
Cuando el pollo este listo retiramos el ajo y la guindilla y se lo añadimos a las verduras. Este es el momento de añadir una pizquita de pimentón picante. Removemos un poco y apartamos del fuego para que no se nos queme el pimentón. Ya tenemos listo el relleno de nuestras fajitas. 
Por último vamos a calentar nuetras tortillas. Como indica en el paquete podemos hacerlo en el microondas. Y al rellenarlas les ponemos un poco de queso para que con el calor funda. 
Podemos poner en nuestras fajitas cualquier salsa de tomate picante. Las hay especiales para fajitas.





COCKTAIL MARGARITA (Ingredientes para una coktelera):

  1. 1/4 de Tequila
  2. 1/4 de Contreau
  3. 1/4 de zumo de limón natural
  4. 1/4 de almíbar. (Agua y azúcar a partes igual que hemos puesto en un cazo hasta que reduzca)
Humedecemos el filo de nuestras copas con un poco de limón y las pasamos por sal para decorar. Después ponemos todos nuestros ingredientes en la cocktelera con hielo picado y agitamos. Ya tenemos listo nuestro cocktail.





LAS TORRIJAS DE LA FELI

Esta Semana Santa ha sido un poco atípica por asuntos familiares, y digamos que las torrijas las he visto de casualidad. Pero ya me resarciré el año que viene, porque este dulce tan típico de nuestra gastronomía me encanta.
De lo que si tuve la oportunidad justo antes de los días festivos en cuestión es de tener una master class de la mejor en estos menesteres de la cocina de toda la vida. La abuela de mi novio, con la que pasé una tarde haciendo torrijas, y aprendiendo de la mejor un par de truquillos.
La gastronomía de nuestro país debe mucho a una generación que cocinaba como ya pocos y pocas lo hacen. Con cariño, artesanalmente, sin prisas, mucha paciencia, y grandes dosis de dedicación.

Ingredientes:
  1. Un par de barras de pan del día anterior.
  2. Dos litros de leche.
  3. Dos ramas de canela.
  4. Azúcar blanca.
  5. Canela molida.
  6. La piel de un limón sin mucho de lo blanco.
  7. La cascara de una naranja.
  8. Aceite de girasol.
  9. Media docena de huevos aproximadamente.
Lo primero que vamos a hacer es infusionar o aromatizar la leche que vamos a poner a fuego medio con la cascara del limón, la naranja,  y la canela en rama. Cundo este a punto de romper a hervir la apartamos del fuego y añadimos azúcar al gusto, removemos bien, retiramos la piel de la naranja y el limón, la ramas de canela y dejamos que atempere y se vaya enfriando. Reservamos. Cuando este tibia o casi fría podemos colar por si queda algún resto. Pero no pasa nada si no lo hacemos.

Cortamos con un cuchillo para pan rebanadas gruesas de unos 2 cm  o 2,5 cm aprox. Las vamos mojando en la leche, bien empapadas, y las disponemos encima de una bandeja. Si tenemos tiempo lo mejor sería que hiciésemos este paso con unas horas de antelación. Una vez transcurrido el tiempo podemos con una cuchara o un cacito echar por encima un poco más de leche. Las damos la vuelta y empapamos por ambos lados. Sí, os estaréis preguntando que si las mojamos tanto se romperán cuando las cojamos para freír. Pues sí existe este riesgo, pero para que queden ricas tienen que estar bien empapadas. Podemos ayudarnos para manejarlas después de una espumadera, para que no se nos rompan.

Ponemos a calentar en una sartén abundante aceite a fuego medio. Batimos dos o tres huevos en un plato grande y pasamos la rebanadas de pan por el huevo, para después pasarlas a la sartén para freír. El aceite debe estar bien caliente, pero no demasiado porque se nos harían muy rápido por fuera pero por dentro no. En una vitro del 1 al 9 de temperatura estuvo una vez caliente el aceite al 6. Las retiramos de la sartén cuando estén doradas por ambos lados. Cuando las vamos sacando de la sartén las espolvoreamos con una mezcla de azúcar y canela molida.

La leche sobrante la podemos usar para mojar las torrijas como si de un almíbar se tratara.

Tengo que decir que nunca he probado unas torrijas mejor que estas, son espectaculares!

Ummmmhhhhhh que ricas madre mía!!



TARTA DE MANZANA O APPLE PIE

El clásico apple pie es un símbolo muy arraigado en la gastronomía estadounidense, ligado a su cultura desde que en el siglo XVI los colones ingleses, franceses, y holandeses se llevaran la receta al otro lado del Atlántico. 

Aquí podemos disfrutar de él, no tenemos que cruzar al otro lado del charco. Os animo, a que siguiendo mi receta, os pongáis el delantal y dejéis a todos con la boca abierta. Garantizo que siempre que lo he hecho ha triunfado y encantado a todo el mundo.

Ingredientes para un molde bajo de unos 23 cm de diámetro como este:
 

Para la masa quebrada:

  1. 400 gr de harina.
  2. 200 gr de mantequilla muy fría cortada en daditos.
  3. Una pizca de sal, y si queremos un poco de azúcar glass para que la masa nos quede algo dulce.
  4. 80 a 100 gr de agua muy fría, agua helada. Pero no congelada.
Para el relleno:
  1. 1 kg de manzanas reinetas o manzanas de una variedad ácida.
  2. 100 gr de azúcar normal.
  3. 100 gr de azúcar moreno.
  4. Una pizca de sal.
  5. Media cucharadita de canela molida.
  6. Media cucharadita de nuez moscada molida.
  7. Media cucharadita de la ralladura de la cascara de un limón.
  8. Una cucharada de mantequilla.
  9. Dos cucharadas de harina.
Lo primero que vamos a hacer es coger un tarro o botella pequeña y llenarlo con el agua e introducirlo en el congelador. Es el agua que vamos a utilizar para la masa. A continuación en un bol vamos a mezclar ayudándonos de las manos el harina con la mantequilla bien fría hasta que tengamos un especie de migas de pan. Después cuando el agua esté muy fría la sacamos del congelador, la vamos incorporando poco a poco a la mezcla anterior y vamos a ir amasando hasta tener una masa algo elástica que se separe de las paredes del recipiente y que no se nos pegue en las manos. Hacemos dos bolas con la misma, más o menos la mitad para una y la otra mitad para la otra, las envolvemos en papel film y las introducimos en la nevera.

Mientras que la masa va cogiendo consistencia en el frigorífico vamos a preparar el relleno. Y también vamos a encender el horno a 200 grados para que se vaya pre calentando. Mezclamos en un bol los dos tipos de azúcar, la canela, la nuez moscada, la ralladura de limón, el pan rallado, y la pizca de sal. Pelamos las manzanas, las quitamos el corazón y las partimos en cuartos para hacer laminas, que vamos a mezclar en el bol dando unas vueltas con toda la mezcla anterior. Introducimos las mezcla de las manzanas con los otros ingredientes en la nevera.

Sacamos nuestra masa y hacemos dos circunferencias superiores al tamaño del molde ayudándonos de un rodillo, y poniendo algo de harina encima de la superficie para trabajar. Tenemos que tener en cuenta que una es para la parte de abajo, por lo que tiene que dar para la base y las paredes del molde y otra es para cerrar nuestra tarta. Forramos el molde con la capa de abajo de la masa y dejamos algo de masa fuera del molde para sellar después. Echamos la mezcla de las manzana y disponemos por encima trocitos de mantequilla. 

Tapamos con la otra circunferencia de masa y sellamos los bordes muy bien para que no se nos abra a mitad de la cocción. Hacemos un orificio en el centro de la capa que cubre para que salga el vapor de la cocción en el horno, podemos decorar si queremos y por último pintar con huevo batido para que tenga un color más bonito.

Horneamos unos 50 minutos a 200 º hasta que la masa esté bien dorada. Si vemos que se nos dora demasiado podemos bajar la temperatura del horno.

Se puede comer ya completamente fría, pero si una vez sacada del horno la dejamos templar un poco, está deliciosa en este momento. Y acompañada de un buen helado de vainilla hará que se os salten las lagrimas.

Espero que os guste y os animéis!








TARTA DE QUESO AL HORNO

Os propongo esta tarta de queso muy sencilla con la que vais a dejar a todos encantados. Y que vais a hacer en un santiamén. Siempre que la he hecho ha gustado mucho a todo el mundo y no han dejado ni las migajas.

Ya os hablaré de la versión fría de la tarta de queso, que también es muy fácil, pero que quizás sea más apetecible en el veranito.

Tendríamos que tener en nuestra nevera y en la despensa:

  1. Una tarrina de queso crema. Vamos necesitar 250 gramos.
  2. 3 huevos tamaño L
  3. Cuatro cucharadas de Maizena (harina de maíz). Por lo cual nuestra tarta es apta para celíacos.
  4. 10 cucharadas de azúcar
  5. 3 yogures naturales sin azúcar. Uno de ellos puede ser griego si queremos.
  6. Una pizca de vainilla.
Para elaborar nuestra tarta lo primero que vamos a hacer es poner nuestro horno a pre calentar con calor arriba y abajo a 180 grados.

Vamos a utilizar un molde desmoldable. Que untaremos de mantequilla y espolvorearemos con harina. O rociaremos con el spray anti adherente para repostería. En la base podemos poner papel de horno o sulfurizado para facilitar el desmoldado. 

En un bol vamos a mezclar con la batidora de varillas el queso crema y los yogures hasta que estén bien cremosos. Añadimos la maizena y continuamos batiendo. Y el azúcar y los huevos sin dejar de batir.

Volcamos la mezcla en el molde y horneamos entre 35 y 45 minutos, hasta que al pincharlo con una brocheta esta salga limpia. Esta tarta sube mucho durante el proceso de horneado pero al enfriarse baja y reduce el volumen. Es un proceso normal. Lo sacamos del horno transcurrido el tiempo, dejamos enfriar y cuando esté frío lo desmoldamos.



Debemos revisar la temperatura de nuestro horno, y si vemos que se nos dora demasiado podemos poner  papel de aluminio por encima. Y la próxima vez  reduciremos un poco la temperatura del horno.

Yo lo acompañe con mermelada de fresas por encima porque estamos en temporada de las mismas y hay unas mermeladas riquísimas. Batí la mermelada, pero no es necesario. 

Y finalmente, solo nos queda repartirla por encima de nuestra tarta.


TARTA SACHER

La historia de esta tarta es una historia de confianza. La confianza que te da alguien cuando cree que le puedes preparar una pedazo de tarta por su cumpleaños, se anima y te la encarga. Y no sólo eso, también está dispuesto a pagarte por ella. A esa persona quiero darle las gracias, porque es una pequeño comienzo para mi muy importante. Y porque a pesar de las pequeñas dificultades, las prisas y los nervios de última hora, la tarta salió adelante, y gustó. Sí, gustó y mucho. 

Vamos a necesitar para un molde de 23 cm:
Para el bizcocho:
  1. 4 huevos
  2. 80 gramos de almendras molidas
  3. 80-100 gramos de harina.
  4. 70 gramos de azúcar glas
  5. 70 gramos de azúcar normal
  6. 70 gramos de mantequilla
  7. 100 gramos de chocolate con un porcentaje del 70% de cacao
  8. 7 gramos de levadura
  9. Una pizca de sal
  10. 1 bote de mermelada de fresa o del sabor que queramos
Para la cobertura:
  1. 170 gramos de chocolate de repostería
  2. 165 gramos de nata de repostería. Con un 33% de materia grasa.
  3. 33 gramos de mantequilla
Comenzaremos haciendo el bizcocho, para el cual vamos a poner a derretir los 100 gramos de chocolate. Lo troceamos, lo ponemos en un recipiente apto para el microondas, y vamos calentando a máxima potencia en intervalos de 10 segundos, y removiendo cuando paremos. Hay que hacerlo así, porque si nos pasamos con el tiempo en el microondas el chocolate se quema muy rápido y ya no nos vale. Utilizar un chocolate con un porcentaje mayor de cacao mejorará el sabor del bizcocho, y el resultado será mucho mejor. Una vez derretido el chocolate lo vamos a dejar que se atempere. También vamos a encender nuestro horno con calor arriba y abajo a unos 150 grados, para que se vaya pre calentando.

El siguiente paso será mezclar en un bol amplio el azúcar glas con la mantequilla a temperatura ambiente con la batidora de varillas. Un pequeño truco para no llenar toda nuestra cocina de azúcar glas es tapar el bol con papel film dejando un pequeño orificio para la batidora.
Después añadimos el chocolate fundido y batimos otra vez. Separamos las claras de las yemas, y añadimos las yemas de una a una, batiendo cada una de ellas hasta que queden bien integradas. Las claras las reservamos.

Montamos las claras con la batidora de varillas. Para que no tengamos problemas a la hora de montar unas claras, tenemos que tener en cuenta un par de cosas: que el recipiente en el que las montamos este completamente seco, y que no haya nada de yema, si es así no se nos montarán. Cuando estén a medio montar añadimos el azúcar normal poco a poco y continuamos batiendo con la batidora de varillas hasta que estén completamente montadas. Si damos la vuelta a nuestro bol y no se caen están listas. Las dejamos en la nevera mientras que continuamos con el bizcocho.

Incorporamos a la mezcla de mantequilla, azúcar glas, huevos y chocolate una pizca de vainilla (en polvo o líquida) y las almendras molidas, y volvemos a mezclar con la batidora de varillas. Ahora es el momento de ir incorporando las claras que hemos montado con el azúcar. Removiendo con una lengua de cocina y con movimientos envolventes de abajo a arriba. Hay que intentar que no queden casi grumos, pero no batiremos la mezcla con la batidora, perderemos el volumen y la esponjosidad que aportan las claras al bizcocho.

Mezclaremos la harina con la levadura, y la sal y las tamizaremos, incorporándolas poco a poco a la mezcla como hemos hecho con las claras. Ayudándonos de la lengua de cocina.

Por último, untaremos nuestro molde (de los que tienen la base y los laterales con apertura para desmoldar fácilmente) con mantequilla y harina o con unos sprays anti adherentes que venden fantásticos para repostería. Y al horno. Con la función del ventilador si la tenemos, y calor arriba y abajo, a unos 150 grados. Aproximadamente en unos 35-40 minutos debería de estar listo. Pero cuando ya haya subido podemos pincharlo con una brocheta y si esta sale seca es que está. Como siempre os digo cada horno es un mundo.

Los sacamos del horno pasado el tiempo y lo dejamos enfriar. Una vez frío lo vamos a partir por la mitad longitudinalmente. Si nos ha quedado un poco más fea la parte de arriba, no pasa nada, antes de partirlo lo damos la vuelta. Podemos partirlo con una lira de reposteria o con con un buen cuchillo largo y bien afilado. Ponemos la parte de abajo de bizcocho encima de una rejilla algo elevada, como las de los microondas. Batimos la mermelada y se la echamos. Cerramos nuestra tarta con la parte de arriba del bizcocho.




Para preparar la cobertura de chocolate, vamos a poner la nata a hervir en una cazo. Cuando esté hirviendo retiramos del fuego e incorporamos el chocolate troceado y removemos con unas varillas hasta que se haya integrado en la nata. Añadimos la mantequilla a temperatura ambiente y removemos de nuevo.

Con nuestro bizcocho encima de una rejilla con una bandeja debajo que vaya recogiendo el chocolate, vamos vertiendo despacio nuestro chocolate sobre la tarta, dejando que se extienda por la misma, laterales incluidos. Una vez frío lo meteremos a la nevera para que el chocolate termine de enfriarse.

Podemos decorarla con una manga pastelera poniendo algo por encima, o con virutas de chocolate blanco rallado, por ejemplo. Y si el bizcocho nos ha quedado algo seco o lo queremos más mojadito podemos hacer una almíbar. Que siempre es la misma parte de agua que de azúcar llevando esta mezcla a ebullición y dejamos que se reduzca unos cinco minutos. Yo le incorporé al almíbar una cucharada de cacao puro y un poquito de vino dulce, estaba buenísimo.

Este es el resultado final.





RISOTTO DE SETAS Y PARMESANO

A petición popular anoche preparé un risotto de setas y parmesano. Es un plato que una vez tenemos sus ingredientes listos no requiere de una gran elaboración, y que llevado a la mesa nada más cocinarlo resulta delicioso. No dejareis a ningún paladar indiferente.

Os voy a dar la receta para dos personas, pero si queremos risotto para más comensales aumentaremos los ingredientes en proporción.

Ingredientes para dos personas:

  1. 200 gramos de arroz redondo.
  2. Una bolsa de setas de las congeladas, unos 250 gr. Yo uso las de Mercadona que son bastante buenas. Las vamos a descongelar previamente.
  3. Medio vaso de vino blanco seco (medida de un vaso de agua de cristal).
  4. Media cebolla y un diente de ajo. Todo bien picadito. Ya os hablé en otro post de los cortes. Da igual es este caso el corte que empleemos.
  5. 1/2 litro de caldo de jamón aproximadamente.Tendremos algo más a mano porque dependerá del punto del arroz el que vamos a necesitar. Deberíamos tener el caldo antes listo en caso de que lo queramos hacer nosotros, para agilizar la receta. Pero también podemos comprarlo hecho. En este caso os recomiendo el caldo Aneto, aunque es menos económico se nota mucho la diferencia en sabor.
  6. 50 gr de queso parmesano rallado. También podemos comprar la cuña y rallarlo nosotros. Obtendremos mucho más sabor, o comprarlo ya rallado en bolsa.
  7. Pimienta negra molida, sal, AOVE (Aceite de oliva virgen extra), albahaca y una nuez de mantequilla.
Lo primero que vamos a hacer en una cacerola mediana es hacer un sofrito con el ajo y la cebolla.
Para esto pondremos un buen chorro de AOVE y la nuez de mantequilla, y cuando el aceite esté caliente (ojo que la mantequilla no puede calentarse tanto como el aceite, se quema con más facilidad) echamos el ajo picado y dejamos que se haga un poco sin que llegue a dorarse. Después incoporamos la cebolla enseguida y también vamos dejando que se poche con el fuego medio, hasta que esté casi transparente, sin que llegue tampoco a dorarse.

Añadimos  las setas (previamente descongeladas) y las dejamos un rato hasta que estén salteadas. A continuación el arroz y removemos durante cinco minutos sin parar. Después vamos a incorporar el vaso de vino blanco y removeremos hasta que el arroz haya absorvido el vino. Reducimos el fuego, para empezar a verter el caldo caliente poco a poco. Vamos echando un par de cazos y removemos hasta que el arroz lo haya absorvido, y así sucesivamente, hasta que el arroz este en su punto (lo probamos), y este quede con una textura cremosa. Deberíamos de haber agotado el caldo. Pero si cuando ya no nos queda del medio litro el arroz continua un poco duro seguimos echando de poco a poco y removiendo hasta que lo encontremos en su punto.
A continuación añadimos el parmesano rallado, mezclamos bien y dejamos reposar un par de minutos tapado. Justo antes de servir espolvoreamos con la albahaca y podemos poner por encima unas lascas de parmesano.

Espero que os guste!




MUFFINS DE ARÁNDANOS Y CHOCOLATE BLANCO

La semana pasada quise tener un detalle especial con una persona muy especial y me atreví con unas muffins. Algo parecido a las magdalenas pero más grandes y con una textura diferente. Unos bocados dulces llenos de cariño y ternura. Y claro, hay que decirlo, estaban riquísimas.

Animaros os aseguro que encantarán a todos.

Tenéis que pasar por el super y haceros con:

  1. Harina, 350 gr.
  2. Leche, 250 ml.
  3. Azúcar, 180 gr.
  4. Arándanos deshidratados. Unos 80 gr. Son los más fáciles de encontrar todo el año en cualquier supermercado.
  5. Mantequilla, 100 gr.
  6. Chocolate blanco. 75-100 gr. Mejor que sea un buen chocolate o para repostería.
  7. Levadura. 20 gr.
  8. 2 Huevos.
  9. Una vaina de vainilla y una pizca de sal.

Lo primero que vamos a hacer unas 6 o 7 horas antes de elaborar nuestra receta, es poner en un bol con agua hasta cubrirlos nuestros arándanos para que se hidraten. 

Una vez transcurrido este tiempo, lo primero que vamos a hacer es encender el horno con calor arriba y abajo para que se vaya pre calentando a unos 180-190 grados. Vamos poniendo en un cazo la leche con la vaina de vainilla abierta longitudinalmente. Nos ayudaremos de un cuchillo pequeño con punta para esta tarea. Esto lo vamos a hacer para que la leche se aromatice con la vainilla, y que salgan las pequeñas pepitas que tiene dentro la vaina, donde este todo el sabor y aroma. Y la vamos a dejar junto con leche al fuego hasta que esta hierva. Cuando rompa a hervir retiramos del fuego y apartamos la vaina una vez extraídas las semillitas, con cuidado de no quemarnos. Dejamos la leche que se temple un poco.

Después batiremos (con la batidora de varillas eléctricas) la mantequilla a temperatura ambiente y el azúcar hasta que blanquee un poco en un bol. Un truco para que no nos salte el azúcar es tapar parcialmente dejando el hueco para la batidora nuestro bol con un paño. 

Añadimos los huevos y volvemos a batir. Y después la mitad de la harina junto con la levadura, (habremos tamizado la harina junto con la levadura. Esto es tan sencillo como pasarla por un colador finito) y la mitad de la leche. Batimos hasta que esto todo integrado. A continuación la otra mitad de la harina, levadura y leche, y batimos para integrar bien todo. Tendremos una masa uniforme, en la que se verán unos pequeñísimos puntitos negro, que son las semillas de la vainilla.

Por último añadimos el chocolate blanco en pequeños trocitos y los arándanos y mezclamos para que se integre bien, esta vez con una cuchara. Se trata de que queden repartidos por toda la masa.

En un molde metálico o de silicona para madalenas y/o muffins (el mío en este caso, porque son de mayor tamaño) vamos a colocar unas cápsulas de papel. Yo opte por la versión artesanal. Vamos, que las hice yo. Son muy sencillitas. Tenemos que cortar cuadrados de 20 por 20 aprox. de papel sulfurizado o de horno. Introducimos en las cavidades de nuestro molde, y lo centramos bien en las mismas.
Sería algo así: (como hacer tus cápsulas)

Rellenamos y repartimos la mezcla. Con esta cantidad dio para 12 clavadas. Es mejor que no llenemos mucho las cápsulas. Como 1/3 parte más o menos. Introducimos en el horno pre calentado a 190 grados y horneamos durante 22 minutos (si tenemos ventilador en nuestro horno podemos encenderlo). Cuando veamos que tienen un color dorado están listas.Pero se ajustan a ese tiempo más o menos de modo bastante exacto. Sin olvidar que cada horno es un mundo, las iremos mirando. No debemos abrir el horno durante el proceso. Transcurrido el tiempo, las sacamos del horno, y las dejamos unos minutos antes de sacar del molde, para que se enfríen ligeramente. Luego sacamos las cápsulas y las dejamos enfriar del todo en una rejilla. Mi molde es de 6, tuve que hacer dos tandas.

Si nos sobran las podemos guardar en una lata metálica o una bolsa de las de los congelados. Nos aguantaran más tiempo blandas y esponjosas.

Espero que las disfrutéis tanto como nosotros!!











CREMA DE CALABAZA AL CURRY


En esta ocasión os propongo una crema de verduras con un ligero toque de curry. He querido dar un giro a la clásica crema de verduras y el resultado ha sido sorprendentemente delicioso. Para ello, os propongo que le añadáis un toque de curry, y que prestéis atención a un par de sencillos detalles. Tendréis como resultado un plato diferente, sano y rico.

Le vamos a poner a nuestra crema:

  1. Un par de patatas no muy grandes.
  2. Unos 400 gramos de calabaza
  3. Un calabacín mediano
  4. Un par de zanahorias no muy grandes
  5. Un par de calsots (http://es.wikipedia.org/wiki/Cal%C3%A7ot) o una cebolleta mediana o pequeña.
  6. Un puerro
  7. Un chorrito de nata para cocinar o leche evaporada.
  8. Unos 4 o 5 quesitos.
  9. Curry, medía cucharadita de postre.
  10. Nuez Moscada, una puntita de una cucharilla de postre (mejor quedarnos cortos).
  11. Aceite de oliva, sal y pimienta molida (negra o blanca).
Empezaremos picando bien el puerro y los calcots en brunoise (trocitos pequeños, http://www.youtube.com/watch?v=DC5Vs_1sjLc),  o juliana (tiras, http://www.youtube.com/watch?v=D0rLxUq8V4Y). Ponemos después en el fondo de una cacerola un chorro de aceite de oliva e incorporamos los calcots y el puerro cuando el aceite esté caliente. Dejamos el fuego medio alto durante unos minutos y luego bajamos a medio bajo para que se vaya pochando poco a poco (estará cuando esté blandita y casi transparente). 

Lavaremos, pelaremos (el calabacín no lo pelo, lo lavo muy bien) y picaremos el resto de los ingredientes (los trozos no tienen que ser muy pequeños, sólo van a hervir) mientras que se nos hace el sofrito: patatas, calabaza, calabacín, y zanahorias.Cuando el sofrito esté listo, incorporaremos tal cual todo lo anterior y cubriremos de agua hasta mas o menos tapar los ingredientes en la cazuela.

Subimos un poco el fuego y dejamos que se cuezan todos los ingredientes. Vamos pinchando con un tenedor las zanahorias, que es lo que más tarda en cocerse, lo demás estará mucho antes.

Cuando esté, apagamos del fuego, y si queremos que nuestra crema quede espesa le quitaremos algo del agua donde han hervido las verduras. Siempre estamos a tiempo de incorporarla después. Añadimos la nata, los quesitos, el curry, la nuez moscada, una pizca de pimienta y un poco de sal, y lo pasamos todo por la batidora hasta que este todo bien integrado. Podemos rectificar la sal hasta que esté a nuestro gusto.

Y ya está lista para que la llevemos a la mesa.

Buen provecho!!






COSTILLAS CON SALSA DE MOSTAZA Y MIEL (COMO LAS DE ESOS CONOCIDOS RESTAURANTES)

Me encantan esas costillas que hacen en algunos restaurantes al más puro estilo americano. La verdad siempre he pensado que tienen algo de adictivo de lo ricas que están, y de como te relames y te chupas los dedos (literalmente). Y un buen día, consultando recetas por aquí y por allá pero ninguna en concreto, la verdad, decidí ponerme manos a la obra e intentar conseguir en casa estas deliciosas costillas. 


Tengo que decir que la importancia de la materia prima es clave, por lo que vamos a intentar conseguir unas buenas costillas, lo demás son 4 cosas, tiempo y ganas, pero para nada son difíciles.

Vamos a necesitar:

  1. 1 o 2 costillares (la cantidad dependerá de los que seamos en casa, del tamaño de estos, de si le vamos a hacer un acompañamiento etc. Recomiendo que no nos pasemos de cantidad, que aunque están muy buenas son muy calóricas. Es mejor que nos quedemos un pelín cortos y siempre podemos tirar de algún acompañamiento o entrante)
  2. Aceite de oliva, sal y pimienta.
  3. Papel vegetal o de horno. (Nos aguanta todo el proceso de horneado, tranquil@s que no se quema)
  4. Mostaza (mejor de Dijon) y miel.
  5. Un pincel apto para cocina para untarla.
Lo primero que haremos será poner a pre calentar el horno a  unos 160-170 grados, un rato antes de empezar la elaboración. Después vamos a disponer las costillas encima de la hoja de papel de horno, las salpimentamos por ambas caras, y las echamos un chorro de aceite de oliva de por encima. Con la misma hoja de papel de horno hacemos un paquetito a las costillas y procuramos que quede bien cerrado doblando los bordes del paquete Esta técnica se llama papillote.


Y vamos con nuestro paquete al horno. Lo pondremos en la bandeja con calor arriba y abajo, a altura media, durante una hora y media a unos 160 grados de temperatura.

No tenemos que estar pendientes durante la hora y media, podemos ocupar este tiempo en otros menesteres. En este caso vamos a elaborar la salsa mezclando al gusto miel y mostaza, y la iremos probando.

Transcurrido este tiempo, la hora y media, abrimos el paquetito y dejamos las costillas destapadas. Si hay demasiado jugo que ha soltado la carne podemos retirar un poco ayudándonos de una vaso y una cuchara. 

Por último untamos nuestra costillas con la mezcla de miel y mostaza por una cara y con la ayuda de un pincel, las volvemos a introducir en el horno destapadas, y las tenemos como unos 12-15 minutos pero con la temperatura del horno mas alta, subimos el hornos a 200 grados. Las sacamos, untamos la otra cara de las cotillas con la mezcla de miel y mostaza, y volvemos a introducir otros 12-15 minutos. Después de esto estarán listas para que disfrutemos de ellas. La carne debería haber quedado tiernísima que se desprende sola del hueso, y la superficie de la misma ligeramente tostadita y crujiente, con el delicioso sabor de la miel y la mostaza.

Unas patatas fritas, panaderas, o una buena ensalada, y tenemos un plato de 10!

Buen provecho!!



TODAS SABEMOS...



"Todas sabemos que después de Navidad toca empezar dieta". Así reza el eslogan de la campaña publicitaria de unas conocidas pastillas que ayudan a perder peso. No he podido evitar quedarme parada delante del cartel publicitario del suburbano unos minutos y sentirme cuanto menos ligeramente ofendida y enfadada. Si nos paramos por un segundo a desgranar esta frase lo que podemos sacar de ella para mi no tiene desperdicio. Diría que somos nosotras las mujeres el publico potencial de su campaña. "Todas". Como si por alguna extraña razón las mujeres fuésemos las únicas que cuidan su cuerpo y por añadidura las únicas preocupadas por unos kilos de más después de las fechas navideñas. Debe ser que no hay un sólo hombre en este planeta preocupado por su figura. Y que no hay mujeres esculturales y con cuerpos estupendos.

"Todas sabemos". No! señores publicistas de las mencionadas pastillas. No creo que yo tenga en absoluto que saber, ni cuanto menos tener la certeza de que debo empezar una dieta después de las fiestas navideñas. ¿Qué por qué? La razón de más peso, sinceramente y sin paños calientes, porque no me da la gana. Porque puede que me sobre algún kilo a sus ojos, antes y después de la navidad, pero que me sienta muy a gusto con mi cuerpo. Porque mi sentido común me dicen que las dietas drásticas en momentos puntuales no hacen otra cosa que producir un efecto rebote. Porque también me dice que es mejor tratar de llevar un alimentación lo más sana y variada posible cada día, y hacer ejercicio. Sí, así de simple. Y si esto no funcionase, creo que lo mejor es acudir a la consulta del médico, y pedir su consejo.

Tengo el criterio suficiente para que su campaña no me haga ir corriendo a la farmacia a por sus pastillas, pero me gustaría que dejaran de decirme que se que tengo que ponerme a dieta, como y cuando, y por supuesto con que recursos (que no pueden ser otros que sus pastillas). A resumidas cuentas, dejen de decirnos como tenemos que vivir y como tenemos que PENSAR.