La historia de esta tarta es una historia de confianza. La confianza que te da alguien cuando cree que le puedes preparar una pedazo de tarta por su cumpleaños, se anima y te la encarga. Y no sólo eso, también está dispuesto a pagarte por ella. A esa persona quiero darle las gracias, porque es una pequeño comienzo para mi muy importante. Y porque a pesar de las pequeñas dificultades, las prisas y los nervios de última hora, la tarta salió adelante, y gustó. Sí, gustó y mucho.
Vamos a necesitar para un molde de 23 cm:
Para el bizcocho:
- 4 huevos
- 80 gramos de almendras molidas
- 80-100 gramos de harina.
- 70 gramos de azúcar glas
- 70 gramos de azúcar normal
- 70 gramos de mantequilla
- 100 gramos de chocolate con un porcentaje del 70% de cacao
- 7 gramos de levadura
- Una pizca de sal
- 1 bote de mermelada de fresa o del sabor que queramos
Para la cobertura:
- 170 gramos de chocolate de repostería
- 165 gramos de nata de repostería. Con un 33% de materia grasa.
- 33 gramos de mantequilla
Comenzaremos haciendo el bizcocho, para el cual vamos a poner a derretir los 100 gramos de chocolate. Lo troceamos, lo ponemos en un recipiente apto para el microondas, y vamos calentando a máxima potencia en intervalos de 10 segundos, y removiendo cuando paremos. Hay que hacerlo así, porque si nos pasamos con el tiempo en el microondas el chocolate se quema muy rápido y ya no nos vale. Utilizar un chocolate con un porcentaje mayor de cacao mejorará el sabor del bizcocho, y el resultado será mucho mejor. Una vez derretido el chocolate lo vamos a dejar que se atempere. También vamos a encender nuestro horno con calor arriba y abajo a unos 150 grados, para que se vaya pre calentando.
El siguiente paso será mezclar en un bol amplio el azúcar glas con la mantequilla a temperatura ambiente con la batidora de varillas. Un pequeño truco para no llenar toda nuestra cocina de azúcar glas es tapar el bol con papel film dejando un pequeño orificio para la batidora.
Después añadimos el chocolate fundido y batimos otra vez. Separamos las claras de las yemas, y añadimos las yemas de una a una, batiendo cada una de ellas hasta que queden bien integradas. Las claras las reservamos.
Montamos las claras con la batidora de varillas. Para que no tengamos problemas a la hora de montar unas claras, tenemos que tener en cuenta un par de cosas: que el recipiente en el que las montamos este completamente seco, y que no haya nada de yema, si es así no se nos montarán. Cuando estén a medio montar añadimos el azúcar normal poco a poco y continuamos batiendo con la batidora de varillas hasta que estén completamente montadas. Si damos la vuelta a nuestro bol y no se caen están listas. Las dejamos en la nevera mientras que continuamos con el bizcocho.
Incorporamos a la mezcla de mantequilla, azúcar glas, huevos y chocolate una pizca de vainilla (en polvo o líquida) y las almendras molidas, y volvemos a mezclar con la batidora de varillas. Ahora es el momento de ir incorporando las claras que hemos montado con el azúcar. Removiendo con una lengua de cocina y con movimientos envolventes de abajo a arriba. Hay que intentar que no queden casi grumos, pero no batiremos la mezcla con la batidora, perderemos el volumen y la esponjosidad que aportan las claras al bizcocho.
Mezclaremos la harina con la levadura, y la sal y las tamizaremos, incorporándolas poco a poco a la mezcla como hemos hecho con las claras. Ayudándonos de la lengua de cocina.
Por último, untaremos nuestro molde (de los que tienen la base y los laterales con apertura para desmoldar fácilmente) con mantequilla y harina o con unos sprays anti adherentes que venden fantásticos para repostería. Y al horno. Con la función del ventilador si la tenemos, y calor arriba y abajo, a unos 150 grados. Aproximadamente en unos 35-40 minutos debería de estar listo. Pero cuando ya haya subido podemos pincharlo con una brocheta y si esta sale seca es que está. Como siempre os digo cada horno es un mundo.
Los sacamos del horno pasado el tiempo y lo dejamos enfriar. Una vez frío lo vamos a partir por la mitad longitudinalmente. Si nos ha quedado un poco más fea la parte de arriba, no pasa nada, antes de partirlo lo damos la vuelta. Podemos partirlo con una lira de reposteria o con con un buen cuchillo largo y bien afilado. Ponemos la parte de abajo de bizcocho encima de una rejilla algo elevada, como las de los microondas. Batimos la mermelada y se la echamos. Cerramos nuestra tarta con la parte de arriba del bizcocho.
Para preparar la cobertura de chocolate, vamos a poner la nata a hervir en una cazo. Cuando esté hirviendo retiramos del fuego e incorporamos el chocolate troceado y removemos con unas varillas hasta que se haya integrado en la nata. Añadimos la mantequilla a temperatura ambiente y removemos de nuevo.
Con nuestro bizcocho encima de una rejilla con una bandeja debajo que vaya recogiendo el chocolate, vamos vertiendo despacio nuestro chocolate sobre la tarta, dejando que se extienda por la misma, laterales incluidos. Una vez frío lo meteremos a la nevera para que el chocolate termine de enfriarse.
Podemos decorarla con una manga pastelera poniendo algo por encima, o con virutas de chocolate blanco rallado, por ejemplo. Y si el bizcocho nos ha quedado algo seco o lo queremos más mojadito podemos hacer una almíbar. Que siempre es la misma parte de agua que de azúcar llevando esta mezcla a ebullición y dejamos que se reduzca unos cinco minutos. Yo le incorporé al almíbar una cucharada de cacao puro y un poquito de vino dulce, estaba buenísimo.
Este es el resultado final.
0 comentarios :
Publicar un comentario