Esta Semana Santa ha sido un poco atípica por asuntos familiares, y digamos que las torrijas las he visto de casualidad. Pero ya me resarciré el año que viene, porque este dulce tan típico de nuestra gastronomía me encanta.
De lo que si tuve la oportunidad justo antes de los días festivos en cuestión es de tener una master class de la mejor en estos menesteres de la cocina de toda la vida. La abuela de mi novio, con la que pasé una tarde haciendo torrijas, y aprendiendo de la mejor un par de truquillos.
La gastronomía de nuestro país debe mucho a una generación que cocinaba como ya pocos y pocas lo hacen. Con cariño, artesanalmente, sin prisas, mucha paciencia, y grandes dosis de dedicación.
Ingredientes:
- Un par de barras de pan del día anterior.
- Dos litros de leche.
- Dos ramas de canela.
- Azúcar blanca.
- Canela molida.
- La piel de un limón sin mucho de lo blanco.
- La cascara de una naranja.
- Aceite de girasol.
- Media docena de huevos aproximadamente.
Lo primero que vamos a hacer es infusionar o aromatizar la leche que vamos a poner a fuego medio con la cascara del limón, la naranja, y la canela en rama. Cundo este a punto de romper a hervir la apartamos del fuego y añadimos azúcar al gusto, removemos bien, retiramos la piel de la naranja y el limón, la ramas de canela y dejamos que atempere y se vaya enfriando. Reservamos. Cuando este tibia o casi fría podemos colar por si queda algún resto. Pero no pasa nada si no lo hacemos.
Cortamos con un cuchillo para pan rebanadas gruesas de unos 2 cm o 2,5 cm aprox. Las vamos mojando en la leche, bien empapadas, y las disponemos encima de una bandeja. Si tenemos tiempo lo mejor sería que hiciésemos este paso con unas horas de antelación. Una vez transcurrido el tiempo podemos con una cuchara o un cacito echar por encima un poco más de leche. Las damos la vuelta y empapamos por ambos lados. Sí, os estaréis preguntando que si las mojamos tanto se romperán cuando las cojamos para freír. Pues sí existe este riesgo, pero para que queden ricas tienen que estar bien empapadas. Podemos ayudarnos para manejarlas después de una espumadera, para que no se nos rompan.
Ponemos a calentar en una sartén abundante aceite a fuego medio. Batimos dos o tres huevos en un plato grande y pasamos la rebanadas de pan por el huevo, para después pasarlas a la sartén para freír. El aceite debe estar bien caliente, pero no demasiado porque se nos harían muy rápido por fuera pero por dentro no. En una vitro del 1 al 9 de temperatura estuvo una vez caliente el aceite al 6. Las retiramos de la sartén cuando estén doradas por ambos lados. Cuando las vamos sacando de la sartén las espolvoreamos con una mezcla de azúcar y canela molida.
La leche sobrante la podemos usar para mojar las torrijas como si de un almíbar se tratara.
Tengo que decir que nunca he probado unas torrijas mejor que estas, son espectaculares!
0 comentarios :
Publicar un comentario