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TARTA DE QUESO AL HORNO

Os propongo esta tarta de queso muy sencilla con la que vais a dejar a todos encantados. Y que vais a hacer en un santiamén. Siempre que la he hecho ha gustado mucho a todo el mundo y no han dejado ni las migajas.

Ya os hablaré de la versión fría de la tarta de queso, que también es muy fácil, pero que quizás sea más apetecible en el veranito.

Tendríamos que tener en nuestra nevera y en la despensa:

  1. Una tarrina de queso crema. Vamos necesitar 250 gramos.
  2. 3 huevos tamaño L
  3. Cuatro cucharadas de Maizena (harina de maíz). Por lo cual nuestra tarta es apta para celíacos.
  4. 10 cucharadas de azúcar
  5. 3 yogures naturales sin azúcar. Uno de ellos puede ser griego si queremos.
  6. Una pizca de vainilla.
Para elaborar nuestra tarta lo primero que vamos a hacer es poner nuestro horno a pre calentar con calor arriba y abajo a 180 grados.

Vamos a utilizar un molde desmoldable. Que untaremos de mantequilla y espolvorearemos con harina. O rociaremos con el spray anti adherente para repostería. En la base podemos poner papel de horno o sulfurizado para facilitar el desmoldado. 

En un bol vamos a mezclar con la batidora de varillas el queso crema y los yogures hasta que estén bien cremosos. Añadimos la maizena y continuamos batiendo. Y el azúcar y los huevos sin dejar de batir.

Volcamos la mezcla en el molde y horneamos entre 35 y 45 minutos, hasta que al pincharlo con una brocheta esta salga limpia. Esta tarta sube mucho durante el proceso de horneado pero al enfriarse baja y reduce el volumen. Es un proceso normal. Lo sacamos del horno transcurrido el tiempo, dejamos enfriar y cuando esté frío lo desmoldamos.



Debemos revisar la temperatura de nuestro horno, y si vemos que se nos dora demasiado podemos poner  papel de aluminio por encima. Y la próxima vez  reduciremos un poco la temperatura del horno.

Yo lo acompañe con mermelada de fresas por encima porque estamos en temporada de las mismas y hay unas mermeladas riquísimas. Batí la mermelada, pero no es necesario. 

Y finalmente, solo nos queda repartirla por encima de nuestra tarta.


TARTA SACHER

La historia de esta tarta es una historia de confianza. La confianza que te da alguien cuando cree que le puedes preparar una pedazo de tarta por su cumpleaños, se anima y te la encarga. Y no sólo eso, también está dispuesto a pagarte por ella. A esa persona quiero darle las gracias, porque es una pequeño comienzo para mi muy importante. Y porque a pesar de las pequeñas dificultades, las prisas y los nervios de última hora, la tarta salió adelante, y gustó. Sí, gustó y mucho. 

Vamos a necesitar para un molde de 23 cm:
Para el bizcocho:
  1. 4 huevos
  2. 80 gramos de almendras molidas
  3. 80-100 gramos de harina.
  4. 70 gramos de azúcar glas
  5. 70 gramos de azúcar normal
  6. 70 gramos de mantequilla
  7. 100 gramos de chocolate con un porcentaje del 70% de cacao
  8. 7 gramos de levadura
  9. Una pizca de sal
  10. 1 bote de mermelada de fresa o del sabor que queramos
Para la cobertura:
  1. 170 gramos de chocolate de repostería
  2. 165 gramos de nata de repostería. Con un 33% de materia grasa.
  3. 33 gramos de mantequilla
Comenzaremos haciendo el bizcocho, para el cual vamos a poner a derretir los 100 gramos de chocolate. Lo troceamos, lo ponemos en un recipiente apto para el microondas, y vamos calentando a máxima potencia en intervalos de 10 segundos, y removiendo cuando paremos. Hay que hacerlo así, porque si nos pasamos con el tiempo en el microondas el chocolate se quema muy rápido y ya no nos vale. Utilizar un chocolate con un porcentaje mayor de cacao mejorará el sabor del bizcocho, y el resultado será mucho mejor. Una vez derretido el chocolate lo vamos a dejar que se atempere. También vamos a encender nuestro horno con calor arriba y abajo a unos 150 grados, para que se vaya pre calentando.

El siguiente paso será mezclar en un bol amplio el azúcar glas con la mantequilla a temperatura ambiente con la batidora de varillas. Un pequeño truco para no llenar toda nuestra cocina de azúcar glas es tapar el bol con papel film dejando un pequeño orificio para la batidora.
Después añadimos el chocolate fundido y batimos otra vez. Separamos las claras de las yemas, y añadimos las yemas de una a una, batiendo cada una de ellas hasta que queden bien integradas. Las claras las reservamos.

Montamos las claras con la batidora de varillas. Para que no tengamos problemas a la hora de montar unas claras, tenemos que tener en cuenta un par de cosas: que el recipiente en el que las montamos este completamente seco, y que no haya nada de yema, si es así no se nos montarán. Cuando estén a medio montar añadimos el azúcar normal poco a poco y continuamos batiendo con la batidora de varillas hasta que estén completamente montadas. Si damos la vuelta a nuestro bol y no se caen están listas. Las dejamos en la nevera mientras que continuamos con el bizcocho.

Incorporamos a la mezcla de mantequilla, azúcar glas, huevos y chocolate una pizca de vainilla (en polvo o líquida) y las almendras molidas, y volvemos a mezclar con la batidora de varillas. Ahora es el momento de ir incorporando las claras que hemos montado con el azúcar. Removiendo con una lengua de cocina y con movimientos envolventes de abajo a arriba. Hay que intentar que no queden casi grumos, pero no batiremos la mezcla con la batidora, perderemos el volumen y la esponjosidad que aportan las claras al bizcocho.

Mezclaremos la harina con la levadura, y la sal y las tamizaremos, incorporándolas poco a poco a la mezcla como hemos hecho con las claras. Ayudándonos de la lengua de cocina.

Por último, untaremos nuestro molde (de los que tienen la base y los laterales con apertura para desmoldar fácilmente) con mantequilla y harina o con unos sprays anti adherentes que venden fantásticos para repostería. Y al horno. Con la función del ventilador si la tenemos, y calor arriba y abajo, a unos 150 grados. Aproximadamente en unos 35-40 minutos debería de estar listo. Pero cuando ya haya subido podemos pincharlo con una brocheta y si esta sale seca es que está. Como siempre os digo cada horno es un mundo.

Los sacamos del horno pasado el tiempo y lo dejamos enfriar. Una vez frío lo vamos a partir por la mitad longitudinalmente. Si nos ha quedado un poco más fea la parte de arriba, no pasa nada, antes de partirlo lo damos la vuelta. Podemos partirlo con una lira de reposteria o con con un buen cuchillo largo y bien afilado. Ponemos la parte de abajo de bizcocho encima de una rejilla algo elevada, como las de los microondas. Batimos la mermelada y se la echamos. Cerramos nuestra tarta con la parte de arriba del bizcocho.




Para preparar la cobertura de chocolate, vamos a poner la nata a hervir en una cazo. Cuando esté hirviendo retiramos del fuego e incorporamos el chocolate troceado y removemos con unas varillas hasta que se haya integrado en la nata. Añadimos la mantequilla a temperatura ambiente y removemos de nuevo.

Con nuestro bizcocho encima de una rejilla con una bandeja debajo que vaya recogiendo el chocolate, vamos vertiendo despacio nuestro chocolate sobre la tarta, dejando que se extienda por la misma, laterales incluidos. Una vez frío lo meteremos a la nevera para que el chocolate termine de enfriarse.

Podemos decorarla con una manga pastelera poniendo algo por encima, o con virutas de chocolate blanco rallado, por ejemplo. Y si el bizcocho nos ha quedado algo seco o lo queremos más mojadito podemos hacer una almíbar. Que siempre es la misma parte de agua que de azúcar llevando esta mezcla a ebullición y dejamos que se reduzca unos cinco minutos. Yo le incorporé al almíbar una cucharada de cacao puro y un poquito de vino dulce, estaba buenísimo.

Este es el resultado final.





RISOTTO DE SETAS Y PARMESANO

A petición popular anoche preparé un risotto de setas y parmesano. Es un plato que una vez tenemos sus ingredientes listos no requiere de una gran elaboración, y que llevado a la mesa nada más cocinarlo resulta delicioso. No dejareis a ningún paladar indiferente.

Os voy a dar la receta para dos personas, pero si queremos risotto para más comensales aumentaremos los ingredientes en proporción.

Ingredientes para dos personas:

  1. 200 gramos de arroz redondo.
  2. Una bolsa de setas de las congeladas, unos 250 gr. Yo uso las de Mercadona que son bastante buenas. Las vamos a descongelar previamente.
  3. Medio vaso de vino blanco seco (medida de un vaso de agua de cristal).
  4. Media cebolla y un diente de ajo. Todo bien picadito. Ya os hablé en otro post de los cortes. Da igual es este caso el corte que empleemos.
  5. 1/2 litro de caldo de jamón aproximadamente.Tendremos algo más a mano porque dependerá del punto del arroz el que vamos a necesitar. Deberíamos tener el caldo antes listo en caso de que lo queramos hacer nosotros, para agilizar la receta. Pero también podemos comprarlo hecho. En este caso os recomiendo el caldo Aneto, aunque es menos económico se nota mucho la diferencia en sabor.
  6. 50 gr de queso parmesano rallado. También podemos comprar la cuña y rallarlo nosotros. Obtendremos mucho más sabor, o comprarlo ya rallado en bolsa.
  7. Pimienta negra molida, sal, AOVE (Aceite de oliva virgen extra), albahaca y una nuez de mantequilla.
Lo primero que vamos a hacer en una cacerola mediana es hacer un sofrito con el ajo y la cebolla.
Para esto pondremos un buen chorro de AOVE y la nuez de mantequilla, y cuando el aceite esté caliente (ojo que la mantequilla no puede calentarse tanto como el aceite, se quema con más facilidad) echamos el ajo picado y dejamos que se haga un poco sin que llegue a dorarse. Después incoporamos la cebolla enseguida y también vamos dejando que se poche con el fuego medio, hasta que esté casi transparente, sin que llegue tampoco a dorarse.

Añadimos  las setas (previamente descongeladas) y las dejamos un rato hasta que estén salteadas. A continuación el arroz y removemos durante cinco minutos sin parar. Después vamos a incorporar el vaso de vino blanco y removeremos hasta que el arroz haya absorvido el vino. Reducimos el fuego, para empezar a verter el caldo caliente poco a poco. Vamos echando un par de cazos y removemos hasta que el arroz lo haya absorvido, y así sucesivamente, hasta que el arroz este en su punto (lo probamos), y este quede con una textura cremosa. Deberíamos de haber agotado el caldo. Pero si cuando ya no nos queda del medio litro el arroz continua un poco duro seguimos echando de poco a poco y removiendo hasta que lo encontremos en su punto.
A continuación añadimos el parmesano rallado, mezclamos bien y dejamos reposar un par de minutos tapado. Justo antes de servir espolvoreamos con la albahaca y podemos poner por encima unas lascas de parmesano.

Espero que os guste!