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LAS TORRIJAS DE LA FELI

Esta Semana Santa ha sido un poco atípica por asuntos familiares, y digamos que las torrijas las he visto de casualidad. Pero ya me resarciré el año que viene, porque este dulce tan típico de nuestra gastronomía me encanta.
De lo que si tuve la oportunidad justo antes de los días festivos en cuestión es de tener una master class de la mejor en estos menesteres de la cocina de toda la vida. La abuela de mi novio, con la que pasé una tarde haciendo torrijas, y aprendiendo de la mejor un par de truquillos.
La gastronomía de nuestro país debe mucho a una generación que cocinaba como ya pocos y pocas lo hacen. Con cariño, artesanalmente, sin prisas, mucha paciencia, y grandes dosis de dedicación.

Ingredientes:
  1. Un par de barras de pan del día anterior.
  2. Dos litros de leche.
  3. Dos ramas de canela.
  4. Azúcar blanca.
  5. Canela molida.
  6. La piel de un limón sin mucho de lo blanco.
  7. La cascara de una naranja.
  8. Aceite de girasol.
  9. Media docena de huevos aproximadamente.
Lo primero que vamos a hacer es infusionar o aromatizar la leche que vamos a poner a fuego medio con la cascara del limón, la naranja,  y la canela en rama. Cundo este a punto de romper a hervir la apartamos del fuego y añadimos azúcar al gusto, removemos bien, retiramos la piel de la naranja y el limón, la ramas de canela y dejamos que atempere y se vaya enfriando. Reservamos. Cuando este tibia o casi fría podemos colar por si queda algún resto. Pero no pasa nada si no lo hacemos.

Cortamos con un cuchillo para pan rebanadas gruesas de unos 2 cm  o 2,5 cm aprox. Las vamos mojando en la leche, bien empapadas, y las disponemos encima de una bandeja. Si tenemos tiempo lo mejor sería que hiciésemos este paso con unas horas de antelación. Una vez transcurrido el tiempo podemos con una cuchara o un cacito echar por encima un poco más de leche. Las damos la vuelta y empapamos por ambos lados. Sí, os estaréis preguntando que si las mojamos tanto se romperán cuando las cojamos para freír. Pues sí existe este riesgo, pero para que queden ricas tienen que estar bien empapadas. Podemos ayudarnos para manejarlas después de una espumadera, para que no se nos rompan.

Ponemos a calentar en una sartén abundante aceite a fuego medio. Batimos dos o tres huevos en un plato grande y pasamos la rebanadas de pan por el huevo, para después pasarlas a la sartén para freír. El aceite debe estar bien caliente, pero no demasiado porque se nos harían muy rápido por fuera pero por dentro no. En una vitro del 1 al 9 de temperatura estuvo una vez caliente el aceite al 6. Las retiramos de la sartén cuando estén doradas por ambos lados. Cuando las vamos sacando de la sartén las espolvoreamos con una mezcla de azúcar y canela molida.

La leche sobrante la podemos usar para mojar las torrijas como si de un almíbar se tratara.

Tengo que decir que nunca he probado unas torrijas mejor que estas, son espectaculares!

Ummmmhhhhhh que ricas madre mía!!



TARTA DE MANZANA O APPLE PIE

El clásico apple pie es un símbolo muy arraigado en la gastronomía estadounidense, ligado a su cultura desde que en el siglo XVI los colones ingleses, franceses, y holandeses se llevaran la receta al otro lado del Atlántico. 

Aquí podemos disfrutar de él, no tenemos que cruzar al otro lado del charco. Os animo, a que siguiendo mi receta, os pongáis el delantal y dejéis a todos con la boca abierta. Garantizo que siempre que lo he hecho ha triunfado y encantado a todo el mundo.

Ingredientes para un molde bajo de unos 23 cm de diámetro como este:
 

Para la masa quebrada:

  1. 400 gr de harina.
  2. 200 gr de mantequilla muy fría cortada en daditos.
  3. Una pizca de sal, y si queremos un poco de azúcar glass para que la masa nos quede algo dulce.
  4. 80 a 100 gr de agua muy fría, agua helada. Pero no congelada.
Para el relleno:
  1. 1 kg de manzanas reinetas o manzanas de una variedad ácida.
  2. 100 gr de azúcar normal.
  3. 100 gr de azúcar moreno.
  4. Una pizca de sal.
  5. Media cucharadita de canela molida.
  6. Media cucharadita de nuez moscada molida.
  7. Media cucharadita de la ralladura de la cascara de un limón.
  8. Una cucharada de mantequilla.
  9. Dos cucharadas de harina.
Lo primero que vamos a hacer es coger un tarro o botella pequeña y llenarlo con el agua e introducirlo en el congelador. Es el agua que vamos a utilizar para la masa. A continuación en un bol vamos a mezclar ayudándonos de las manos el harina con la mantequilla bien fría hasta que tengamos un especie de migas de pan. Después cuando el agua esté muy fría la sacamos del congelador, la vamos incorporando poco a poco a la mezcla anterior y vamos a ir amasando hasta tener una masa algo elástica que se separe de las paredes del recipiente y que no se nos pegue en las manos. Hacemos dos bolas con la misma, más o menos la mitad para una y la otra mitad para la otra, las envolvemos en papel film y las introducimos en la nevera.

Mientras que la masa va cogiendo consistencia en el frigorífico vamos a preparar el relleno. Y también vamos a encender el horno a 200 grados para que se vaya pre calentando. Mezclamos en un bol los dos tipos de azúcar, la canela, la nuez moscada, la ralladura de limón, el pan rallado, y la pizca de sal. Pelamos las manzanas, las quitamos el corazón y las partimos en cuartos para hacer laminas, que vamos a mezclar en el bol dando unas vueltas con toda la mezcla anterior. Introducimos las mezcla de las manzanas con los otros ingredientes en la nevera.

Sacamos nuestra masa y hacemos dos circunferencias superiores al tamaño del molde ayudándonos de un rodillo, y poniendo algo de harina encima de la superficie para trabajar. Tenemos que tener en cuenta que una es para la parte de abajo, por lo que tiene que dar para la base y las paredes del molde y otra es para cerrar nuestra tarta. Forramos el molde con la capa de abajo de la masa y dejamos algo de masa fuera del molde para sellar después. Echamos la mezcla de las manzana y disponemos por encima trocitos de mantequilla. 

Tapamos con la otra circunferencia de masa y sellamos los bordes muy bien para que no se nos abra a mitad de la cocción. Hacemos un orificio en el centro de la capa que cubre para que salga el vapor de la cocción en el horno, podemos decorar si queremos y por último pintar con huevo batido para que tenga un color más bonito.

Horneamos unos 50 minutos a 200 º hasta que la masa esté bien dorada. Si vemos que se nos dora demasiado podemos bajar la temperatura del horno.

Se puede comer ya completamente fría, pero si una vez sacada del horno la dejamos templar un poco, está deliciosa en este momento. Y acompañada de un buen helado de vainilla hará que se os salten las lagrimas.

Espero que os guste y os animéis!