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COSTILLAS CON SALSA DE MOSTAZA Y MIEL (COMO LAS DE ESOS CONOCIDOS RESTAURANTES)

Me encantan esas costillas que hacen en algunos restaurantes al más puro estilo americano. La verdad siempre he pensado que tienen algo de adictivo de lo ricas que están, y de como te relames y te chupas los dedos (literalmente). Y un buen día, consultando recetas por aquí y por allá pero ninguna en concreto, la verdad, decidí ponerme manos a la obra e intentar conseguir en casa estas deliciosas costillas. 


Tengo que decir que la importancia de la materia prima es clave, por lo que vamos a intentar conseguir unas buenas costillas, lo demás son 4 cosas, tiempo y ganas, pero para nada son difíciles.

Vamos a necesitar:

  1. 1 o 2 costillares (la cantidad dependerá de los que seamos en casa, del tamaño de estos, de si le vamos a hacer un acompañamiento etc. Recomiendo que no nos pasemos de cantidad, que aunque están muy buenas son muy calóricas. Es mejor que nos quedemos un pelín cortos y siempre podemos tirar de algún acompañamiento o entrante)
  2. Aceite de oliva, sal y pimienta.
  3. Papel vegetal o de horno. (Nos aguanta todo el proceso de horneado, tranquil@s que no se quema)
  4. Mostaza (mejor de Dijon) y miel.
  5. Un pincel apto para cocina para untarla.
Lo primero que haremos será poner a pre calentar el horno a  unos 160-170 grados, un rato antes de empezar la elaboración. Después vamos a disponer las costillas encima de la hoja de papel de horno, las salpimentamos por ambas caras, y las echamos un chorro de aceite de oliva de por encima. Con la misma hoja de papel de horno hacemos un paquetito a las costillas y procuramos que quede bien cerrado doblando los bordes del paquete Esta técnica se llama papillote.


Y vamos con nuestro paquete al horno. Lo pondremos en la bandeja con calor arriba y abajo, a altura media, durante una hora y media a unos 160 grados de temperatura.

No tenemos que estar pendientes durante la hora y media, podemos ocupar este tiempo en otros menesteres. En este caso vamos a elaborar la salsa mezclando al gusto miel y mostaza, y la iremos probando.

Transcurrido este tiempo, la hora y media, abrimos el paquetito y dejamos las costillas destapadas. Si hay demasiado jugo que ha soltado la carne podemos retirar un poco ayudándonos de una vaso y una cuchara. 

Por último untamos nuestra costillas con la mezcla de miel y mostaza por una cara y con la ayuda de un pincel, las volvemos a introducir en el horno destapadas, y las tenemos como unos 12-15 minutos pero con la temperatura del horno mas alta, subimos el hornos a 200 grados. Las sacamos, untamos la otra cara de las cotillas con la mezcla de miel y mostaza, y volvemos a introducir otros 12-15 minutos. Después de esto estarán listas para que disfrutemos de ellas. La carne debería haber quedado tiernísima que se desprende sola del hueso, y la superficie de la misma ligeramente tostadita y crujiente, con el delicioso sabor de la miel y la mostaza.

Unas patatas fritas, panaderas, o una buena ensalada, y tenemos un plato de 10!

Buen provecho!!



TODAS SABEMOS...



"Todas sabemos que después de Navidad toca empezar dieta". Así reza el eslogan de la campaña publicitaria de unas conocidas pastillas que ayudan a perder peso. No he podido evitar quedarme parada delante del cartel publicitario del suburbano unos minutos y sentirme cuanto menos ligeramente ofendida y enfadada. Si nos paramos por un segundo a desgranar esta frase lo que podemos sacar de ella para mi no tiene desperdicio. Diría que somos nosotras las mujeres el publico potencial de su campaña. "Todas". Como si por alguna extraña razón las mujeres fuésemos las únicas que cuidan su cuerpo y por añadidura las únicas preocupadas por unos kilos de más después de las fechas navideñas. Debe ser que no hay un sólo hombre en este planeta preocupado por su figura. Y que no hay mujeres esculturales y con cuerpos estupendos.

"Todas sabemos". No! señores publicistas de las mencionadas pastillas. No creo que yo tenga en absoluto que saber, ni cuanto menos tener la certeza de que debo empezar una dieta después de las fiestas navideñas. ¿Qué por qué? La razón de más peso, sinceramente y sin paños calientes, porque no me da la gana. Porque puede que me sobre algún kilo a sus ojos, antes y después de la navidad, pero que me sienta muy a gusto con mi cuerpo. Porque mi sentido común me dicen que las dietas drásticas en momentos puntuales no hacen otra cosa que producir un efecto rebote. Porque también me dice que es mejor tratar de llevar un alimentación lo más sana y variada posible cada día, y hacer ejercicio. Sí, así de simple. Y si esto no funcionase, creo que lo mejor es acudir a la consulta del médico, y pedir su consejo.

Tengo el criterio suficiente para que su campaña no me haga ir corriendo a la farmacia a por sus pastillas, pero me gustaría que dejaran de decirme que se que tengo que ponerme a dieta, como y cuando, y por supuesto con que recursos (que no pueden ser otros que sus pastillas). A resumidas cuentas, dejen de decirnos como tenemos que vivir y como tenemos que PENSAR.