Me encantan esas costillas que hacen en algunos restaurantes al más puro estilo americano. La verdad siempre he pensado que tienen algo de adictivo de lo ricas que están, y de como te relames y te chupas los dedos (literalmente). Y un buen día, consultando recetas por aquí y por allá pero ninguna en concreto, la verdad, decidí ponerme manos a la obra e intentar conseguir en casa estas deliciosas costillas.
Tengo que decir que la importancia de la materia prima es clave, por lo que vamos a intentar conseguir unas buenas costillas, lo demás son 4 cosas, tiempo y ganas, pero para nada son difíciles.
Vamos a necesitar:
- 1 o 2 costillares (la cantidad dependerá de los que seamos en casa, del tamaño de estos, de si le vamos a hacer un acompañamiento etc. Recomiendo que no nos pasemos de cantidad, que aunque están muy buenas son muy calóricas. Es mejor que nos quedemos un pelín cortos y siempre podemos tirar de algún acompañamiento o entrante)
- Aceite de oliva, sal y pimienta.
- Papel vegetal o de horno. (Nos aguanta todo el proceso de horneado, tranquil@s que no se quema)
- Mostaza (mejor de Dijon) y miel.
- Un pincel apto para cocina para untarla.
Lo primero que haremos será poner a pre calentar el horno a unos 160-170 grados, un rato antes de empezar la elaboración. Después vamos a disponer las costillas encima de la hoja de papel de horno, las salpimentamos por ambas caras, y las echamos un chorro de aceite de oliva de por encima. Con la misma hoja de papel de horno hacemos un paquetito a las costillas y procuramos que quede bien cerrado doblando los bordes del paquete Esta técnica se llama papillote.
Y vamos con nuestro paquete al horno. Lo pondremos en la bandeja con calor arriba y abajo, a altura media, durante una hora y media a unos 160 grados de temperatura.
No tenemos que estar pendientes durante la hora y media, podemos ocupar este tiempo en otros menesteres. En este caso vamos a elaborar la salsa mezclando al gusto miel y mostaza, y la iremos probando.
Transcurrido este tiempo, la hora y media, abrimos el paquetito y dejamos las costillas destapadas. Si hay demasiado jugo que ha soltado la carne podemos retirar un poco ayudándonos de una vaso y una cuchara.
Por último untamos nuestra costillas con la mezcla de miel y mostaza por una cara y con la ayuda de un pincel, las volvemos a introducir en el horno destapadas, y las tenemos como unos 12-15 minutos pero con la temperatura del horno mas alta, subimos el hornos a 200 grados. Las sacamos, untamos la otra cara de las cotillas con la mezcla de miel y mostaza, y volvemos a introducir otros 12-15 minutos. Después de esto estarán listas para que disfrutemos de ellas. La carne debería haber quedado tiernísima que se desprende sola del hueso, y la superficie de la misma ligeramente tostadita y crujiente, con el delicioso sabor de la miel y la mostaza.
Unas patatas fritas, panaderas, o una buena ensalada, y tenemos un plato de 10!
Buen provecho!!